miércoles, 14 de febrero de 2018

EDUCAR SIN PERDER LOS NERVIOS


Diez claves para intentar mantener la calma y ejercer una paternidad positiva

Save the Children España, con la colaboración del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha publicado una guía con diez consejos prácticos sobre paternidad positiva y buen trato:
prensaescuela.es

1.- Haz caso a tu hijo siempre: atiende y entiende sus demandas. El bienestar emocional y el correcto desarrollo del sistema nervioso del niño y de sus capacidades (lenguaje, memoria, atención) dependen de la respuesta protectora del adulto. Si las necesidades del bebé no son atendidas, experimenta sentimientos de indefensión que afectan negativamente a su desarrollo.

2.- ¡Ármate de paciencia! Sé paciente siempre que el niño tenga una rabieta, no quiera colaborar o se muestre esquivo. Ayúdale a verbalizar lo que siente y trata de confortarle. Añadir más tensión a la situación con gritos o amenazas no sirve de nada.

3.- Pon normas claras, realistas y consistentes, ¡pero no cuando estés enfadado o cansado! A partir de los 3 años puedes introducirle normas. Desde pequeño debe tener claro que hay límites, deberes y responsabilidades. Las normas se establecen sin amenazas, hablando e implicando al niño.

4.- Déjale participar en las decisiones: escucha su opinión. A partir de los 5 años, permítele participar en el establecimiento de normas de convivencia familiar y también en las posibles sanciones. Sentirá que su opinión importa y desarrollará su sentido de la responsabilidad.

5.- Demuestra abiertamente que le quieres, con abrazos y atención. Cuidar el vínculo afectivo desde que es un bebé y durante las distintas etapas ayuda a superar los conflictos cuando surgen. Expresa siempre tu apoyo y cariño (te guste o no cómo es o las cosas que piensa o decide) y dedica tiempo a escucharle: qué le preocupa, qué le hace feliz, sus miedos… No esperes a que tenga 14 años para hablar con él o para pedirle que confíe en ti. Será demasiado tarde.

6.- Asume los cambios que se producen en la adolescencia y adáptate a ellos. No te enfrentes a esa evolución. Mejor acompáñale en esa nueva etapa ofreciéndole lo mismo que en las anteriores: afecto, diálogo y normas de convivencia.

7.- Practica la escucha activa. Presta atención a lo que quiere decirte y devuélvele esta información para asegurarte de que lo has entendido. Trata de ponerte en su lugar y expresa cómo te sientes, para que él también te entienda a ti.

8.- No recurras nunca a la violencia o a la agresividad: no sirve de nada. No utilices actitudes agresivas como insultos, amenazas o reproches. No lo compares con otros niños. Las imposiciones de poder como «en mi casa se hace lo que yo diga» o «aquí mando yo», no sirven de nada, solo generan sentimientos negativos, distancia y desconfianza.

9.- Respira hondo y piénsatelo dos veces. Ante un conflicto que te ponga furioso, no tomes decisiones demasiado rápidas de las que te puedas arrepentir. Es mejor que te des un tiempo para reflexionar sobre el asunto y tomar una determinación. En todo caso, no le impongas sanciones poco realistas que no pueda cumplir ni objetivos desproporcionados o difíciles de alcanzar.

10.- ¡Cuídate y quiérete tú también! Busca espacios para ti, para disfrutar y relajarte. Ejercer una paternidad positiva requiere mucho esfuerzo y generosidad. Tu hijo necesita que seas feliz y estés en plena forma.

TOMADO DE: Ana T. Jack @anatjack


martes, 23 de enero de 2018

TALLER DE INTELIGENCIA EMOCIONAL





Compartimos la presentación que hemos llevado a cabo durante el Taller de Padres de alumnos de 2º de Educación Infantil sobre Inteligencia Emocional, titulado "En busca de la Felicidad".


viernes, 19 de enero de 2018

EL ERROR COMO HERRAMIENTA DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE



El error es usualmente considerado como algo malo, algo que denota la ineptitud de parte de los alumnos, haciendo que, el hecho de equivocarse sea visto por éstos como un tabú. El error es fundamental para que los niños puedan aprender, ya que se les puede “enseñar” que existen algunas acciones o situaciones impredecibles, de las cuales nadie está exento de que ocurran. Por ello, hoy se hace perentorio cambiar este paradigma, hacia la necesidad de considerar el error como la puerta del aprendizaje.

 El error como herramienta de E-A

Jean Pierre Astolfi, (2000) afirma que “solo dejan de equivocarse los que no hacen nada”. La vida diaria de los seres humanos está llena de errores. Toda persona comete errores, es decir, se equivoca al no hacer lo correcto en las diferentes actividades que realiza. Suele pasar la mayoría de las veces sin darse cuenta de que es un error, por lo que se sigue haciendo hasta que llegan las consecuencias. Sin embargo cada error tiene un aprendizaje.

Es oportuno considerar, el hecho que el alumno se equivoque y que tenga consciencia de ello, porque esto sirve como punto de partida para enfocar el rumbo del proceso escolar. Es más importante enseñar a conciencia, para saber qué aprenden los estudiantes. Además, es tiempo de acabar con el síndrome del marcador rojo, sabiendo que se puede aprender del error, de la misma manera en que la práctica hace al maestro. Pues nadie es perfecto. Así que es tiempo de dejar de lado la idea de que los errores en el proceso de enseñanza y aprendizaje son uno de los mayores problemas que afronta la educación, ya que se puede hacer del error una nueva manera de acceder al conocimiento.

Neus Sanmartí, (2000) en "El error en el proceso de enseñanza", sugiere estimular la expresión del error mediante un clima de aula donde no exista ese sumergimiento al fallo, que toda cultura castiga por haberlo cometido. A cambio, exhorta a brindar la oportunidad a quien aprende, para que pueda participar con libertad, donde sienta que sus ideas son escuchadas, donde pueda desarrollar capacidades, que propendan por la superación de estos obstáculos.

Así queda un gran desafío para la escuela en cuanto a metodología y didáctica se refiere, para utilizar el error que cometen los estudiantes como materia prima del desarrollo del aprendizaje. 

AUTOR: Mario de Jesús González

miércoles, 20 de diciembre de 2017

NIÑOS HIPERREGALADOS, NIÑOS FRUSTRADOS Y SIN ILUSIÓN

¿Cuándo se padece el síndrome del "niño hiperrregalado?

Cumpleaños, días de Navidad y Reyes, son los más propicios para que los niños lo sufran, ya que además de los regalos de los padres, están los de familiares y amigos. En algunos casos, especialmente en los niños que pasan menos tiempo con sus padres, este síndrome puede ser algo habitual, cuando se intenta suplir la falta de atención con regalos, y también cuando se les quiere premiar constantemente y, para ello, se recurre una y otra vez a objetos materiales. 
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"En estas situaciones, el estado de estos niños es peor, pues están ya tan acostumbrados a los regalos materiales, que les llegan en tantas ocasiones y muchas veces sin un motivo concreto, que no son capaces de conectar con la emotividad propia de los días de Reyes o Navidad, e incluso están tan desconcentrados, que no saben ni lo que quieren, ni que pedir", incide la experta.
¿Los padres somos responsables? "Exactamente, tenemos mucha responsabilidad en esto, pues pensamos que llenar el árbol de regalos y que ellos vean gran cantidad de paquetes cuando se despiertan, es la mejor manera de demostrarles nuestro amor", explica la doctora. Según la experta, esto es la consecuencia del sentimiento de culpa que tenemos los padres por no tener el suficiente tiempo para estar con ellos, y pensar que no les prestamos la atención que requieren, por lo que les compramos más, incluso, de lo que ellos piden. "Por otro lado, están los padres, que quieren constantemente demostrar, ya sea ante otros padres o familia, lo pendientes que están de sus hijos, o lo mucho que les quieren y. para ello, les llenan de obsequios. O los padres separados, que entran en competencia por a ver quién regala más y en consecuencia quiere más al niño", argumenta. Pero si nos damos cuenta, el día de Navidad o Reyes no suele ser un día en el que los niños se frustren y se enfaden, por no haber recibido todo lo que han pedido, "sino que simplemente abren lo que tienen y comienzan a disfrutar con ello", continúa.

Consecuencias del síndrome del niño hiperregalado

Las consecuencias de hiperregalar a los niños son muy perjudiciales, ya que se les transmiten unos valores muy negativos, como dar poco o ningún valor a las cosas, o pensar que todo es fácil de conseguir, y que no necesitan esforzarse para obtener lo que desean. "De esta manera, estos niños se vuelven enormemente cómodos y, en consecuencia, tenemos pequeños frustrados y con falta de imaginación e ilusión por las cosas, o consumistas, caprichosos e indecisos, y que solo dan importancia a lo material", sugiere la doctora Navarro. "Además, les enseñamos a crearse necesidades que en realidad no tienen. Estas características les acompañarán cuando sean adultos, y se reflejarán en todas las facetas de su vida", incide.

¿Pautas a seguir?

Lo ideal es recibir como máximo cuatro o cinco regalos, siempre que sea posible.
  • Lo ideal es recibir como máximo cuatro o cinco regalos, siempre que sea posible. Estos deberían consistir en: un libro, siempre; algo útil como un nuevo estuche de pinturas para la escuela; algo necesario como unos nuevos zapatos o algo de ropa y, por supuesto, algún juguete que desee, del que habéis estado hablando al escribir la carta.
  • Si es posible una buena idea es recibir algo para otros niños, ya sea para algún familiar o para algún niño que pueda necesitarlo. Esta es una buena oportunidad para educarles en valores como saber compartir, o la amistad, la solidaridad, la bondad, generosidad, gratitud, empatía y muchas otras capacidades tan positivas, que les acompañarán en su vida adulta.
Consejos prácticos

1.      El mejor consejo es dedicar un rato a escribir la carta a los Reyes para conocer que es lo que más desean y qué les hace ilusión, pero más importante todavía, aprovecharla para estar tiempo con tus hijos, conocerles un poco mejor, cuidar el vínculo de amor que os une y educarles en aspectos tan importantes como la moderación, la solidaridad, la toma de decisiones, o el establecimiento de prioridades.
2.      Enseñarles a razonar, comentarles de antemano que en estas fechas los Reyes o Papá Noel, tienen que atender las peticiones de muchos niños, y es posible que no puedan traer todo lo que desearían.
3.      Háblarles de lo afortunados que son por recibir regalos, pero sobre todo por tener personas que les quieren y les cuidan a su alrededor.
4.      Y si la avalancha de juguetes por parte de familiares y amigos es enorme y no se puede evitar, también puede ir dosificándose la entrega en varios días, para que puedan centrar su atención y disfrutar más de los regalos. Aunque lo mejor, es ponerse de acuerdo con estos para que esta situación no se produzca.

AUTORA: CAROLINA GARCÍA